Dudas de madrugada

Eso de no poder decidir si Matthew Crawley o Tom Branson es el más lindo en Downton Abbey... En este caso apoyo la poligamia (?)


Oh dios, lo que hago pare evitar leer los textos para Derecho Internacional Público. Estoy exhausta, chataaa, pero hay que seguir, de lo contrario no voy a tener un día tranquilo mañana por el puro cargo de conciencia de no haber terminado.

Que los ojazos de Matthew y Tom me acompañen!
Qué apropiado ver la Naranja Mecánica cuando estás aprendiendo Derecho Penal y la basura de los sistemas penales que no han podido solucionar el problema criminal por malos enfoques e inmiscuciones innecesarias del sector político.

Incomprensiones

Si hay algo que odio profundamente, es sentirme de la forma que me siento ahora. Mal. Mal y sin saber por qué. No se trata de extrañar a alguien,  de querer a alguien, de querer algo... Se trata de no saber qué pasa. Se trata de no saber qué demonios hacer, cómo actuar, qué pensar.
Probablemente todo partió alrededor de las 10.30 u 11.00 mientras estaba en clases de Derecho Constitucional II. La profesora explicaba muy elocuentemente sobre la clasificación de los Derechos Fundamentales en cuanto a su contenido, cuando de repente me perdí un poco pensando en cualquier estupidez. A lo que intenté retomar el hilo de lo que estaba diciendo, no lo logré. Traté de analizar, pensar y quizás conseguí atrapar el hilo, pero llegué a un pensamiento que me derrotó el cerebro,  que probablemente me dejó mal todo el día pero en intervalos no se notó. Me pregunté: ¿Qué hago acá? ¿Por qué Yanira explica sobre Derechos Fundamentales y yo y otra gran cantidad de alumnos escuchamos? ¿Fuera de este planeta sucederá lo mismo? ¿Este acto tan importante y esencial para el "desarrollo de la persona" será considerado insignificante en algún otro lugar, en un espacio o galaxia superior donde probablemente seamos hormiguitas de estudio en un laboratorio?
Sí, me sentí pequeña, ínfima e insignificante mas eso no me afectó, pues ya lo había pensado antes. Sentí frustración de estar sentada en un banco del aula de Pabellón Docente, aunque no me disgusta lo que estudio, cuando podría estar leyendo o escribiendo días y noches enteras... Si soy una hormiguita, si nuestro paso por este universo es tan imperceptible como el átomo que se acaba de desvanecer a 45890986 kilómetros de profundidad bajo mis pies, ¿qué demonios hago? Es una incomprensión terrible, porque mi sueño es terminar mis estudios y viajar y viajar, hacer algo interesante por mi vida, pero hay veces en que nada tiene sentido, que no es la gran cosa que estudie, que sea abogada, que vaya a ir a Inglaterra... que no hace mucho la diferencia que esté aquí o que no esté, que no haya existido... el mundo sigue igual, el agua se sigue  evaporando, condensando, sigue cayendo de las nubes y solidificándose a mayor altitud. Y ese meteorito de 98749875 años luz igue avanzando y en algún momento colisionará con este planeta y todo se desvanecerá, en algún momento no quedará nada de lo que nosotros hayamos hecho. No quedará la filosofía, el derecho romano, la penicilina, no quedarán los versos de Pablo Neruda, las canciones de John Lennon, las historias de J.K. Rowling, las películas de Hitchcock, los capítulos de Criminal Minds. NO QUEDARÁ LA CURA PARA EL CÁNCER, EL SIDA, NO QUEDARÁN LAS BALAS QUE HAN MATADO A MILES DE PERSONAS EN MEDIO ORIENTE. NO QUEDARÁ NADA. NADA. NADA.  Y yo sigo sumida en la puta rutina, levantándome cada mañana a las 8, vistiéndome, tomando desayuno, viajando a la ciudad, llegando a la universidad, estando en clases, clases, clases, llegando a casa, sigo leyendo y  estudiando, durmiéndome tarde y casanda y así por siempre. ¿Por qué mierda tengo que hacer lo que estoy haciendo, por qué simplemente no puedo ser y ya...? O al menos preocuparme de mis propios intereses que es lo único que importa, porque haga lo que haga, cuando ya no esté no importará. Aunque haya hecho cosas importantes, a mis nietos, bisnietos, a los nietos de mis nietos no les importará, por qué quizás no vaya a haber un mañana. 

El que quiera suicidarse que lo haga (aunque siempre he sentido curiosidad sobre el momento de la determinación de la decisión... debe ser todo muy terrible o debe estar más convencido que yo, de la insignificancia de vivir, que prefiere no alargar el final); el que quiere vivir a concho , que lo haga; el que quiere estudiarse todas las carreras de la universidad y tener mil doctorados que lo haga... Yo terminaré estas frases, sollozaré como un bebé un rato, y luego me dispondré a leer lo que tenga que leer para Derecho Procesal, porque aunque esta verdad revelada me haya dejado mal todo el día, no me faculta para ignorar mi deber... porque seguramente luego de este delirio, de este malestar existencial encuentre un sentido menos insignificante, más importante y grandioso a mi vida, la cual no estará paralizada para ese momento por estos naufragios que me hacen perderme en mi propio metro cuadrado.



Y ojalá esto me haga sentir mejor...
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